La Chandeleur, dulce tradición

La Chandeleur o Candelaria es una de esas antiquísimas tradiciones nacida casi en los albores de la civilización europea, y que a lo largo de la historia se ha extendido a muchos países a ambos lados del océano atlántico, adaptándose a las particularidades históricas y gastronómicas de cada lugar. Y si decimos “gastronómicas” significa que en Francia tiene (faltaría más) su dulcísima versión, que queremos compartir con vosotr@s.

El origen

Como tantas otras celebraciones el origen de la Chandeleur es pagano. Nació en la Roma clásica como una fiesta en honor del dios Pan. Los creyentes recorrían las calles de la ciudad eterna agitando banderas, siendo esta procesión una parte complementaria de un rito más amplio, el de las Lupercales.

Tras el advenimiento del cristianismo y la caída del imperio romano, la Iglesia supo una vez más adaptar y transformar un rito pagano en una celebración católica. De esta forma en el siglo V se pasó a conmemorar en las mismas fechas de febrero la presentación de Jesús en el templo, manteniendo la iconografía de las antorchas.

Las versiones locales y la “dulzura” francesa.

Con el paso de los siglos la fiesta se fue adaptando a las historiografías de cada país. Así, en España pasó a conmemorar la aparición de la virgen de la Calendaria en las Islas Canarias y otros lugares. Desde España saltó a los países iberoaamericanos donde adoptó muy distintas formas, aunque manteniendo siempre su celebración en el mes de febrero. En Méjico por ejemplo, aprovechan para comer jugosos tamales.

Pero fue en Francia donde adoptó su versión más jugosa. En nuestro país de origen se combinó con una tradición que se pierde en el origen de la humanidad, según la cual si no se hacen crêpes en los primeros días de febrero, el trigo se pudrirá y la cosecha será desastrosa.

Como extensión de dicha creencia, es necesario (pero de verdad, muy necesario!) que la familia se junte cada dos de febrero y coman una buena ración de crêpes. Así se garantizan que el año sea fructífero y libre de desgracias.

Nosotras creemos firmemente en esta tradición. No sólo porque siempre es bueno realizar ritos que ayudan a la fortuna familiar. También porque no queremos renunciar a una excusa tan buena para reunirnos en familia y disfrutar de una buena comida a base de crêpes, que como todo el mundo sabe o debería saber, es una de las formas de alcanzar el karma o felicidad absoluta!

crêpechandeleur

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