Meteduras de pata con la lengua de Cervantes

oopsHace unos cuantos años, decidimos comprar una casa o un piso, y pasé varios meses visitando por tanto casas y pisos a la venta, buscando sin parar la joya de la corona. Llegó un día en que apareció en Idealista un anuncio que rozaba la perfección: Un ático en Boadilla de casi 200m2, 4 habitaciones, una terraza, una cocina maravillosa, garaje, y… un trastero de 20 m2. Todo eso para un precio razonable para la época.
Sin pensármelo dos veces, llamé al número de teléfono y al día siguiente llegué a Boadilla del Monte con una ilusión tremenda: por fin iba a tener un flechazo, ¡seguro!
Me abrió la puerta un señor, muy simpático, me enseño toda la casa. Hablamos de la urbanización, de los colegios de la zona, de los comercios etc. Estaba tan contenta y con tantos nervios que al darme cuenta que habíamos omitido la visita del trastero le solté: “Me encantó todo pero ahora… ENSÉÑEME EL TRASERO POR FAVOR”  Aaaagghh!

Al segundo me di cuenta del error tremendo que había cometido y francamente no sabía ni dónde mirar. “¡Tierra, trágame!”.

Gracias a Dios, el señor (al que por supuesto no he comprado el piso: ¡¡¡mejor morir que enfrentarme otra vez a él, o peor, a su mujer!!!) un caballero en toda regla, hizo caso omiso de mi error e hicimos la visita del trastero.
Pero nunca más olvidaré esas dos palabras!

2 pensamientos en “Meteduras de pata con la lengua de Cervantes

  1. Jajajaja, una simple “T” cambia una habitación por un glúteo 😮
    Menos mal que el hombre no pensó que querías “el kit completo” !

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